Nada engaña más que nuestra propia mente... nada piensa mejor que nuestro corazón.
Que cosa tan extraña, pero común. Y es que antes de dormir o de levantarme de la cama duro horas pensando en cosas que a veces ni recuerdo que eran.
Y sé que no solo soy yo; somos todos.
No puedo dormir sin pensar primero. No puedo levantarme sin que algo irrumpa en mi mente.
Si alguien me preguntara en qué pensaba, no sabría responder, porque, igual como vienen, mis pensamientos desaparecen rápidamente.
Son esos minutos mágicos y privados, cada uno en su cama, donde pensamos sin querer. Pensamos en cosas, personas, en un mundo; nuestro mundo perfecto. El mundo de nuestras mentes.
Un momento de éxtasis que experimentamos en nuestras camas.
Podrá parecer mentira, pero para mí, nuestro subconsciente alcanza un nivel de excitación cuando estamos en silencio y reposo. Con tan solo tener cinco minutos en paz, sin ninguna distracción, podemos alcanzar las nubes desde la comodidad de nuestras camas, el calor de nuestras sábanas y la suavidad de nuestras almohadas.
¿Es algo inspirador, no?
Un viaje astral por el extenso espacio de nuestras mentes por el portal de nuestras sábanas.
Con cinco minutos es suficiente. Con cinco minutos eres valiente.
Y sé que no solo soy yo; somos todos.
No puedo dormir sin pensar primero. No puedo levantarme sin que algo irrumpa en mi mente.
Si alguien me preguntara en qué pensaba, no sabría responder, porque, igual como vienen, mis pensamientos desaparecen rápidamente.
Son esos minutos mágicos y privados, cada uno en su cama, donde pensamos sin querer. Pensamos en cosas, personas, en un mundo; nuestro mundo perfecto. El mundo de nuestras mentes.
Un momento de éxtasis que experimentamos en nuestras camas.
Podrá parecer mentira, pero para mí, nuestro subconsciente alcanza un nivel de excitación cuando estamos en silencio y reposo. Con tan solo tener cinco minutos en paz, sin ninguna distracción, podemos alcanzar las nubes desde la comodidad de nuestras camas, el calor de nuestras sábanas y la suavidad de nuestras almohadas.
¿Es algo inspirador, no?
Un viaje astral por el extenso espacio de nuestras mentes por el portal de nuestras sábanas.

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